miércoles, 24 de diciembre de 2008

"Lukoil la Fea"

A modo no se si de telenovela o de culebrón venezolano se está desarrollando la preciosa historia de amor-odio entre Repsol y Lukoil. Esta negociación se está extendiendo cada vez más y lo que es peor, no llevaremos ni la mitad de la serie.

 

  • Antes de entrar en faena, es imprescindible presentar a los protagonistas y conocer sus amoríos, comienza la “Sacyr Connection”:

 

            Sacyr Vallehermoso (nombre compuesto como es habitual en estos casos) es el centro de todo el conflicto. Sacyr tiene entre otras, dos posesiones muy importantes y consideradas como las joyas de su corona; Itínere con un 92% y Repsol con un 20%. Pero nuestro protagonista, para conseguir Repsol, tuvo que acudir a unos amigos para que le prestasen capital y esos amigos son Citibank y el Santander. Entre los dos le prestaron un 50%, algo cercano a los 5.200 millones de euros. Dentro de los personajes principales aún falta uno que puede tener la llave de la resolución final del conflicto. La Caixa, que posee un 14 % de Repsol y un 25 % del primero de los actores secundarios que aparecen, Albertis.

 

            Unión Fenosa y Gas Natural aparecen como estrellas invitadas y desempeñan una labor que ayuda a enredarlo todo más y que les hace merecedores de un oscar. Repsol posee un 31 % de Gas Natural y La Caixa un 38%. Gas Natural tiene la intención de lanzar una OPA sobre Unión Fenosa. En Unión Fenosa tiene una participación la inmobiliaria ACS a la cual, como es normal no le hace mucha gracia la OPA. Y por ultimo, solo aparece para acompañar a Albertis otra empresa similar como es Atlantia.

 

            Aún habiendo presentado a todos los protagonistas no se profundiza ni se entienden sus relaciones hasta haberse leído unas cuantas noticias a modo de capítulos, por eso la acción va a comenzar:

 

            Tenemos que situarnos en unos pocos meses antes de las grandes caídas de Wall Street. Ya por entonces nuestro personaje principal estaba con las deudas hasta arriba y comenzaban a pedirle explicaciones. Los antiguos amigos se han convertido en meros acreedores que no dejan de presionarle para que equilibre su disparatada deuda (supera los 18.000 millo. de euros). Entonces a Sacyr después de meses y meses de intentar salvaguardar Repsol no ha tenido otra que ponerla a la venta junto con Itínere.

Vender la primera sabe que va a ser una tarea ardua y difícil, porque cotiza muy por debajo de los 26,7 euros que pagó hace dos años. La Segunda, parece una operación con más futuro pero la crisis siguió complicándolo todo. El único candidato que por entonces apareció para esa compra fue Citi. Sin embargo su oferta contempla vender algunos activos de Itínere a Albertis y a Atlantia. Aunque habría que matizar lo de posteriormente porque para realizar la compra Citi necesitaría el dinero de sus aliados. Es decir, Citi pone la cara para que le vendan la compañía y luego se lo reparten.

 

Comienzan los enredos: 

  1. Ya sea por casualidad o por consecuencia, resulta que los principales accionistas (como habíamos presentado antes) de Albertis son la Caixa y ACS. La primera también es la que controla parte de Repsol con un 14% y la que tiene la clave por tanto para que un potencial comprador esté dispuesto a pagar lo pretendido por Sacyr.
  2. ACS por otro lado, está en pleno proceso de venta de Unión Fenosa a Gas Natural, otro satélite de la Caixa. Santander y Citi figuran entre el grupo de bancos que acordaron financiar a la gasista los 16753 millo. de euros que necesitaba para adquirir la eléctrica, pero ahora visto lo visto con los problemas de financiación existentes se están echando atrás.  
  3. Ocurre también que Santander y Citi (no esta en su mejor momento además) son los principales acreedores del crédito que pidió Sacyr para Repsol. Este préstamo es el epicentro de toda la trama de negociaciones, enredos y dejarse querer por parte de las empresas. Por esto realmente, son estos dos bancos junto con La Caixa quienes tiene las llaves para desbloquear la serie.

 

            En resumen, Citibank sin llegar a tener ningún contacto directo con ACS, podría incluso descolocarle de la eléctrica Unión Fenosa o también por ejemplo uno de los actores secundarios que menos aparece y menos relevancia tiene podría bloquear la compra de Itínere de negarse a ayudar a Citi en tal negociación. De este modo se entiende mejor el bloqueo de la venta de Itínere, una operación que Sacyr ya había preacordado hace meses fue parado por agentes ajenos a la negociación directa… cualquier mínimo cambio podría desencadenar en una cadena de fichas de dominó y desembocase en un cambio total del reparto de nuestra telenovela favorita, “Lukoil la Fea”.

 

 

            Tras el fin del primer episodio en el que pasaron todas estas cosas llega el momento estelar, hace aparición la señorita Lukoil. Lukoil es el principal productor de petróleo de Rusia, con una producción de 95 millones de toneladas y segunda compañía mundial en reservas de petróleo y gas. Cuenta con el 1,3 por ciento de las reservas mundiales de petróleo, que asciende a unos 15.715 millos. de barriles. Esta nueva protagonista que da nombre a la serie aparece como única pretendiente de Sacyr en su venta de Repsol. Repsol tiene la cotización de sus acciones muy por debajo de lo que pagaron en su momento los inversores y por tanto, si en la actualidad las acciones valen unos 15 euros y las compraron por 26,7 la pérdida se traduce en un nada despreciable 44%. Si Sacyr vendiese las acciones en bolsa a ese valor el dinero obtenido no ayudaría a solucionar los problemas por los que pasa y por tanto, el directivo que planease este movimiento tendría que estar viviendo en una isla a base de agua de cocos y monos asados fruto de un inmediato despido y una posterior persecución. Por todo esto, los cantos de sirena de entre 27 y 28 euros por acción que ofrecía la empresa rusa enamoraron a Sacyr.

 

Ahora bien, llega el momento de incluir una parte importante en la serie, el director de la acción, aquel que puede cortar la escena o bien dejarla seguir, el Estado.

Para todo estado, el sector energético es un sector estratégico. No hay nada peor que tener la posibilidad en algún momento de quedarse sin energía o la imposibilidad de decidir sobre los precios de ésta. Carecer de electricidad no es solo malo para los hogares que no puedan ver la televisión o conectarse a Internet sino que puede suponer una debacle en todo el país. Las empresas se quedarían paradas, los trabajadores no harían nada pero aún así estarían en las fábricas. Requerirían salarios por un trabajo sin hacer y generarían unos costes adicionales a la empresa. Estos nuevos costes no van a mermar el beneficio que ellos vayan a obtener, porque lo inmediato a la subida de costes es una subida de los precios. Se genera inflación, lo que supone una pérdida de competitividad del país y la necesidad de importar más justo cuando menos se exportaría. Déficit de la Balanza y por tanto una desaceleración salvaje en todos los sectores y aspectos del país.

            Tras esto, uno se puede plantear si realmente un país puede llegar a tener toda su energía dependiente de gobiernos extranjeros. Es decir, si se puede llegar a tener algo parecido a lo que está ocurriendo en España desde hace algunos años (de Italia, Palazzo Chiggi y de Portugal, Sao Bento). Podemos incluir a esto el intento frustrado de que EDF  se haga con Iberdrola y tendríamos entonces que prácticamente todo nuestro sector “estranégico”, con excepción de estos espartanos, está siendo dirigido directamente por políticos  y burócratas de otros países. Entonces viendo esta información queda claro que cualquier actuación del gobierno cambiaría por completo el desenlace de la telenovela. Estas son sus opciones:

  1. El Estado podría entrometerse en el amor de Repsol y Lukoil con la Sociedad Estatal de Protección de Industriales (SEPI). Esta medida altamente intervencionista generaría malos contactos con Rusia y con la Unión Europea además de crear un mal prestigio y mala imagen para el país. Sin embargo es muy a tener en cuenta que no seriamos los primeros en intervenir negociaciones como esta, (Inglaterra paro la entrada de los rusos en Centrica) por lo tanto no es una posibilidad muy remota. En el contexto político el partido liberal pide intervención mientras que el socialdemócrata pide liberalizar la acción, lo que demuestra lo complejo de este tema. También es cierto que el Gobierno ha convertido nuestro sector de la energía en algo parecido a un mercadillo. Como no creía en los beneficios del libre mercado, el ejecutivo cometió el error de intentar planificar el mapa energético español entre bastidores. De esta guisa, se animó a empresarios afines a entrar en el capital de las compañías energéticas para protegerse, supuestamente, los intereses estratégicos españoles. Lo que realmente se hizo fue invitar a las compañías que mas probablemente fuesen a estallar en una crisis y que buscaban refugio de la burbuja inmobiliaria. Es decir, hacer que en un futuro, cuando todo estuviese a la baja fuesen las empresas mas necesitadas de capital las que tuviesen el sector energético. Esto provocaría tener que aceptar prácticamente cualquier oferta por las energéticas y desprendernos, desgraciadamente, mas fácilmente de ellas.
  2. El estado podría dejar funcionar el libre Mercado, y ya sean empresas privadas (como presume Lukoil) o públicas (Gazprom) dejarles negociar. Tal vez esto funcionase muy bien en la teoría aportándonos alguna ventaja pero nos haría probablemente más mal que bien. La empresa rusa se quedaría comprase lo que comprase por los estatutos de Repsol con un 10 % de las acciones con derecho a voto y a cambio de eso los vendedores españoles recibirían un buen aporte de capital directo a la liquidación de sus deudas. Lukoil ganaría acceso para poder vender su producto al mercado latinoamericano y a España, Y Repsol compensaría uno de sus problemas endémicos: la falta de reservas. Disfrutaría del acceso a las enormes reservas rusas y solo cabría plantearse la posibilidad de que en el futuro Lukoil plantease una OPA (algo evitable con la siguiente opción del Gobierno)
  3. La última y la que parece mas aceptable sería la de adoptar medidas de regulación, ejercer de árbitro en las negociaciones y poner unos limites. Por ejemplo no permitir la compra de un tanto por ciento muy grande como para poder controlar la empresa o completar todas las lagunas que pueda haber en la ley de OPAS. Es una medida a medio camino entre ambas posturas y que como de costumbre suele ser lo más acertado.

 

            Entonces ahora tras ver las opciones del director, los actores y todo lo que puede motivar lo que suceda vamos a pasar a analizar la trama: 

1.                La operación de venta de la participación de Repsol se inició en Febrero. Los bancos acreedores de Sacyr decidieron acudir a un fondo de inversiones árabes para analizar sus posibilidades de compra en la participación, ya que Sacyr había tenido que comenzar a desprenderse de acciones de su filial Testa.                                                                   

Los bancos propusieron la operación y Sacyr rechazó en rotundo la operación pues prefería vender cualquier cosa antes que vender la joya de su corona. Sin embargo una serie de sucesos motivaron tal necesidad. Los tres sucesos que condujeron a la venta fueron la caída de Repsol en Bolsa hasta casi la mitad de su valor, la caída de Lehman Brothers, y por último el cierre del mercado de crédito.                                                           

Tras esto y ante la necesidad de venta de Repsol por parte de Sacyr, la primera interesada en el amorío no fue Lukoil, sino que varias pretendientes pudientes y respetadas como son la gala Total, la china CNOC o la angloholandesa Shell se vieron metidas en estos enredos por la prensa salmón. Sin embargo, la primera novia oficial fue la también rusa Gazprom. Ésta empresa tenía una peculiaridad con respecto a Lukoil, una participación del estado en un 50,002% que la convertía por lo tanto, en una empresa pública, haciendo que la operación se convirtiese en un asunto entre estados, es decir, más fácil de intervenir, cortar y rechazar. El gobierno negaba al mismo tiempo que juraba. Entre unas cosas y otras la operación afortunadamente no llegó a concluirse. Se podría pensar que tan solo fue un intento de acercamiento para conocer las reticencias del estado e instituciones ante una operación de compra estratégica o una estratagema para presentar a Lukoil como solución menos mala. Cuando ya estaban prácticamente terminados los contactos con esta empresa llegó la siguiente. Lukoil ofrecía “el oro y el moro” y no tenía la carga de ser una empresa pública. Algunas de las ventajas que se resaltaron para la entrada de ésta en detrimento de Gazprom fueron que Lukoil es un grupo de capital privado, donde la estadounidense Conoco Phillips controla el 20% y que fue también la primera empresa rusa en adquirir una compañía norteamericana (Getty Oil). Empero, la empresa seguía siendo rusa y por eso no hay que olvidar que Rusia tiene una influencia irrefutable sobre todas las compañías del país, aunque estas sean privadas, y más en el sector energético.

            Lukoil representa la viuda negra de la serie. Intenta conquistar Repsol y hacerse con el control de la empresa para aprovechar la presencia que ésta tiene en muchos lugares del mundo. Esta adquisición supondría para Lukoil fortalecer mucho su posición en mercados donde Rusia tiene unas buenas relaciones, como Irán, Venezuela o la propia Rusia. Con esto conseguiría tal vez junto a Irán, Argelia, y Qatar  realizar uno de los sueños no confesos de Vladimir Putin, “una OPEP del gas”.

Por otro lado, la compra de Repsol facilitaría a Rusia un acceso a todos los mercados de Europa, objetivo que persigue más que ningún otro y que tantas veces ha visto cerrársele. Para conseguir todo esto y hacerse con el control de la energética española la viuda negra debería comprar al menos 50% de Repsol o tal vez no tenga porque…

 

Fue tras hacerse esta pregunta cuando Lukoil, para conquistar al bello energético español, saco toda su perversión. Los abogados de la rusa sabían que había una reciente y débil ley de la que, al igual que Enel y Acciona con Endesa poder aprovecharse. La nueva Ley de Opas no tiene prácticamente ni año y medio de vida y es el motivo por el cual una compañía estaría dispuesta a pagar por un 29,9% de una empresa hasta más del doble de lo que vale cada acción en bolsa. Esto es así porque tal porcentaje es el límite a partir del cual una empresa se vería obligada a lanzar una oferta sobre todo el capital. Este aspecto es el que más miedo da a la Asociación Española de Accionistas Minoritarios (Aemec) y por eso el continuo ejercicio de presiones sobre el gobierno para que ejerza la primera de sus opciones. La asociación de pequeños inversores argumentaba según ellos que “tal adquisición, por parte de Lukoil, supondría la adquisición de control efectivo de la misma, sin necesidad de realizar una oferta de compra al resto de los accionistas, suponiendo un claro perjuicio para los minoritarios”. La mejor forma de  comprobar esto es desarrollando los puntos más importantes de la ley.

 

1.      Posible control Accionarial, el límite para cualquier empresa (incluida evidentemente Lukoil) a partir del cual se está obligado a lanzar una opa es del 30%, por eso si alguien consigue hacerse con el 29,9 obtendría una participación muy alta en una empresa sin tener la necesidad de dejarse unos 23.000 millo. de euros en el camino, ya que, comprar toda la empresa a la oferta hecha de 27 euros les costaría 33.000 millo.

2.      Posible control del Consejo. Este punto determina que la rusa se haría con cinco sillones del máximo órgano de administración (tan solo uno más de los que ocupa hora mismo Sacyr). De este modo la viuda rusa también conseguiría evitar lanzar toda la OPA al poseer menos de un tercio del Consejo de Repsol, compuesto por 16 miembros.

3.      Posible Control de la Compañía. Lukoil quería al parecer dejar claro sus buenas intenciones con Repsol y además para continuar evitando el lanzamiento de  la OPA remarcó que mantendrá el actual equipo directivo con Antonio Brufau al frente.

Con estas tres medidas, la señorita rusa parece afirmar que tras el matrimonio, no mandaría en el accionariado, ni mandaría en el Consejo, ni mandaría en el día a día de la empresa, ya que esa responsabilidad recae sobre un equipo directivo que nunca ha sido de su confianza (algo así como dejar el control de la casa en manos de la suegra).

4.      Por si los anteriores argumentos no son aún convincentes Lukoil tiene una última carta en la mano, la limitación de Voto. La energética española tiene una limitación al diez por ciento de los derechos de voto en su empresa, independientemente del porcentaje que de posea.

Estos cuatro argumentos son las principales ideas que utiliza Lukoil para demostrar que el amor que siente hacia Repsol es verdadero y no una farsa para aprovecharse de su poder. Sin embargo el resto de compañeros de la española no se dejó embaucar y esgrimió otros argumentos en contra.

5.      La Prima de Control. Es tan sencillo como el sobreprecio que está dispuesto a pagar un comprador con tal de hacerse con el poder de la empresa en la que invierte. Siendo objetivos, las acciones de Repsol están a  14 euros en bolsa y por tanto doblar el precio es un gasto innecesario viendo la coyuntura actual, salvo que nos aporte algo intangible.

Aún así, este sobreprecio resultaría muy rentable. Si nos pusiésemos a compararlo con una OPA sobre el total de la empresa, tomando como referencia los 14,85 entorno a los cuales se mueven las acciones de la petrolera, un potencial comprador necesitaría 18.129,82 millo. de euros para llevar a cabo la acción. Mientras, si solo se hace con 29,9 como tenían pensado los tiburones rusos, solo gastarían unos 10.000 millones en hacerse con el control de la empresa como accionista de referencia.

Entonces,  parecía evidente que un comprador que pague el doble por una participación está comprando algo más, y ese algo más es el control. Sin embargo, es cierto que cumplía la ley de Opas pero llegados a este punto es muy importante preguntarse si lo que estaba haciendo Lukoil era obtener el control evitando la OPA o era simplemente pagar el doble del valor porque le sobra el dinerito en la pequeña crisis financiera mundial. Parece que todo el público que seguía la telenovela llegó a las mismas conclusiones y entonces empezaron a mandar cartas al director para que hiciese algo que cambiase el transcurso de la historia. Dicho y hecho. Cuando ya la operación había sido aprobada por las partes y a falta de financiación llegó el momento estelar del gobierno.

            Desde los distintos frentes de la Unión Europea, del Aemec, de la opinión Pública y de toda la audiencia de “Lukoil la Fea” se advirtió al gobierno español sobre la presión política que realiza el Kremlin en el sector energético. No hay que olvidar nunca que Rusia tiene una influencia irrefutable sobre todas las economías del país (aunque éstas sean privadas como presume Lukoil), más aún si se trata del sector energético. Esta cuestión es conocida por Bruselas y por eso no solo el aviso, sino el conjunto de medidas creadas para reducir la independencia que tiene la Unión Europea del país del oso.

            Por esto el gobierno decidió meter una pequeñita mano que controlase el casamiento. Eran dos las prioridades, salvar a Sacyr por lo que su quiebra supondría (más adelante) y mantener la españolidad en Repsol. Para solucionar los dos problemas la medida más inteligente era acceder a una compra por parte de Lukoil pero con un tanto por ciento prefijado que no le otorgase el dominio de la empresa.

           

2.    El siguiente hecho relevante que ocurrió en la telenovela fue el

intento de todos por solucionar los dos problemas de antes. Tan solo había que buscar la fórmula correcta para que todas las piezas encajasen en el accionariado de Repsol. La clave estaba en mantener una mayoría de capital español y en salvar a Sacyr. Por eso los socios de Repsol querían pasar la oferta de un 29,9 por ciento de Lukoil a tan solo un 20%, vendiendo Sacyr un 10 % y quedándose la otra parte y teniendo la Caixa que aportar su granito también, al rechazar vender un 9,9 como estaba previsto antes y vender solo un 6%. El resto del paquete que compraría Lukoil sería de Mutua Madrileña.

            El nuevo escenario dibujado en la operación es lo que ha posibilitado volver a tener el control de las negociaciones. Tras el rechazo unánime visto antes del ámbito socio-poilitico-share-económico se ideó esta alternativa para mantener la españolidad.

La Caixa se quedaría con un 7,7 por ciento, Sacyr con un 10 y el grupo Pemex, que siempre ha dado su apoyo incondicional a la gestión de Repsol, con un 4,9 por ciento. En conjunto, superarían el bloque de Lukoil y configurarían una posición de Bloqueo del 22,6% frente a la viuda rusa. Acción perfecta que salvaría el primero de los escollos, la españolidad.

            La segunda condición para las negociaciones era la de salvar a Sacyr. Podríamos preguntarnos porque se hace esta operación de la manera que se estaba haciendo y no de otra y la única razón sería el debilitamiento que tiene la constructora. En un principio tras el rechazo unánime que recibió Lukoil a su llegada a España, la Caixa se decantó por esperar a una alternativa, pero Sacyr esta opción no la tenía y por tanto estaba ávida por vender algunos de sus activos para aliviar la deuda de 18.500 millo.

            Esta operación es muy importante porque tiene consecuencias en todos los sectores del país. Los fractales de una quiebra de Sacyr se podrían extender desde el sector financiero hasta el servicios pasando por el industrial. Tanto los bancos como el propio ejecutivo son conscientes de la complicada situación que desembocaría la quiebra de esta empresa. Se trata de una constructora que tiene un crédito de 5.100 millo. liderados por el Santander, junto a mas de una veintena de cajas y bancos. En caso de que la constructora llegara a una situación crítica, salpicaría a un gran conjunto de acreedores, entre los que abundan las pequeñas y medianas cajas. ¿El resultado? Se magnificaría el ambiente de crisis y los ahorradores empezarían a dudar de la viabilidad de las entidades y no se descarta entonces (como dijo alguien en el pueblo de mi profesor) un corralito para España en 2009-2010.

            Claro está que ante la teoría tremendista está siempre una menos mala. En caso de que la constructora consiguiese colocar su filial Itínere, se haría con 2.500 millo. y por tanto se desharía de parte de su deuda. Si además tras el acuerdo se desprende de un 10% de Repsol, no en bolsa sino por la oferta de Lukoil, obtendría entre 2.685 millo. y 3296,1 millo. y por último la empresa también se seguiría beneficiando de los dividendos de la petrolera.

 

Al fin se atisbaba la resolución de los conflictos que originaron la telenovela, la deuda de Sacyr Vallehermoso le obligaba a buscar una mujer pudiente en poco tiempo. Por esto no podía elegir más que las condiciones de quien le vieniese como pretendiente. Vinieron varias, pero la que más lejos llegó fue Lukoil con una oferta demasiado costosa para el protagonista, tras la cual llegó otra un poco más asequible y beneficiosa para todas las partes. Es en este momento donde nos encontramos y aunque parece que todo estaba resuelto aún quedan pequeños flecos que se utilizan siempre para alargar serie de la temporada, “Lukoil la Fea” continua.

 

3.    Lukoil llegó como la salvadora menos mala, como una fuente de dinero    a la cual agarrarse en la sequía de la crisis. Sin embargo podríamos decir que tras un tiempo se vio que se parece más a algunas fuentes de mi pueblo, que tan solo dieron agua el primer día y por ser la novedad. La oferta tan alta que hicieron los rusos por cada acción no hacía presuponer que estaban tan faltos de capital como lo están. En un principio, con la oferta de compra de un 29,9 tenía la casi imposible labor de obtener 9.800 millo. que pasarían a ser deuda, más luego otra deuda de casi 5.000 millo. que ya acarreaban del curso anterior. Cuando ya se rebajó la oferta a un 20% pareció verse la luz en la operación. Se concretó una cita entre Lukoil y los bancos que financiaron a Sacyr en su momento (Santander, Caja Madrid, Citigroup, Calyon y La Caixa) pero no terminó muy bien. La rusa no se digno ni siquiera a enviar un representante a la reunión y decidió hacerlo por teleconferencia, aspecto que provocó una mala expectativa de confianza y que por tanto dejó a las partes pensándoselo de nuevo. Tras esto y tras un informe muy oportuno de la agencia  de calificación de riesgos Standard & Poor´s que calificaba como flácido el musculo financiero de Lukoil, y revisaba a la baja, de positivo a estable, las expectativas de la petrolera rusa, se les exigieron unas altísimas garantías de devolución.

            Al ser una empresa rusa, ante un acto de impagos no se sabría muy bien el modo de actuar y parece difícil exigirle los pagos teniendo un gobierno tan intervencionista y tan entrometido en estas empresas. Ante la subida de las garantías por parte de os bancos se respondió de dos maneras; la primera fue que Lukoil estaba dispuesta a bajar su oferta por Repsol. El precio inicial que estaba dispuesto a pagar se situaba entre 27 y 28 euros por título. Y tras esto, decidieron hacer una bajada mínima hasta los 26,7.

            La segunda consecuencia de esta subida en las exigencias de las garantías fue algo peor. El gobierno ruso decidió entrar en escena como actor invitado. Apareció por todo lo alto y con un diálogo pequeño pero profundo “estamos dispuestos a dar apoyo político a Lukoil para comprar parte del capital de Repsol si la mayor petrolera privada rusa lo solicitara” es decir, que entraría en la operación entre empresas privadas un bloque bastante importante de banca pública rusa. El gobierno ruso de este modo tendría una mayor influencia, si es posible, y supondría una garantía suficiente para las entidades acreedoras. O sea, se soluciona un problema pero se genera otro parecido.

 

4.    Cuando todavía no se había cerrado el tercer aspecto de la serie los guionistas sacaron un cuarto de sus brillantes cabezas. Decidieron hacer una invitación especial a un agente que pudiese romper la relación que tan cerca estaba de concretarse. La señorita Kirchner protagonizó otra aparición estelar en la serie con algo así como una “acción de oro”, tan sencillo como decir que tiene la posibilidad de que si no le conviene la operación o no le “doran la píldora” no da el visto bueno y no se puede llevar a cabo. La presidenta Kirchner mantiene esta acción de oro en el capital de la filial argentina YPF, de modo que tiene voz y voto en cualquier operación que afecte a más del 50% de los títulos de la filia, es decir, cualquier operación de compra sobre la petrolera español a, Repsol

Al suponer que cualquier empresa que quiera entrar en la española necesita el visto bueno del gobierno argentino para no verse forzado luego a vender YPF, los rusos se dedicaron a mimarles. La viuda rusa sabía muy bien cómo hacer esto y su última artimaña fue la firma de un memorándum de entendimiento con la estatal argentina Enarsa y la privada Pobater. Pero lo más destacado de este memorándum es que contempla la posibilidad de que Lukoil suministre gasóleo a Enarsa, curioso.

 

 Normalmente se dice que si Estados Unidos estornuda Europa se resfría, pues con Iberoamérica y España ocurre algo parecido. España tiene una dependencia muy importante de los países latinoamericanos, el “efecto Tango” mueve mucho dinero. Aunque argentina en este caso no representa un porcentaje muy significativo del beneficio de las empresas españolas, Iberoamérica en conjunto, sí. Un tercio de sus resultados, unos 21.800 millones de euros del beneficio de las cotizadas españolas proviene de estos países, además, entienden más de telenovelas que nosotros.

 

Parece finalmente que la temporada 2008 de Lukoil no va a contener el final de la historia, pero por lo menos, viendo los distintos sucesos que si ha recogido podremos entender mejor el contexto del final y las decisiones que lleven a cabo unas partes y otras. El argumento es muy enrevesado y con muchas líos, volviéndolo al mismo tiempo que  interesante también más pesado. “Lukoil la fea” cuenta la historia de amor entre dos empresas con gobiernos no muy afines y con todo el mundo en su contra. Tal vez en un futuro que esperemos no sea muy lejano se vea un final tipo Romeo y Julieta moderno, que acabe con la muerte-quiebra de las dos, o tal vez se vea una Bella y la Bestia, en el cual se pase del miedo al amor y a la felicidad de todos. Personalmente apuesto por el segundo, pero, quien sabe…

      

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