Este trabajo de mínima investigación ha sido de mucho provecho, no solo ha servido para bajarme de la nube fantasiosa universitaria sino para además deprimirme un poco por estudiar lo que estudio.
Viendo varias páginas y periódicos con ofertas de empleo me he dado cuenta de que el puesto de teleoperador debe ser uno de los más completos (está en todas las secciones desde contabilidad y finanzas hasta marketing pasando por ingenierías), pero también, de que lo tengo muy difícil para conseguir el empleo de mis sueños para el año 2014.
Mi idea desde que empecé la carrera era la de llegar a ser lo antes posible (repito, lo antes posible) director de marketing en el sector automovilístico, es decir, tratar de representar a una empresa de coches y para ello tener q llevar con mucho esfuerzo el mejor de sus productos. Sin embargo, los resultados de la búsqueda me han demostrados que ese sueño de momento queda muy lejos y además que ni siquiera en la coyuntura de la crisis se me pase por la cabeza trabajar en ese sector. Por tanto, he tenido que readaptar mis aspiraciones a lo que el mercado ofertaba. Entre muchas opciones finalmente me he decantado por una cuasi perfecta:
Lo de empresa confidencial puede mosquear, pero también suena interesante decir que trabajas en una “empresa confidencial”. Este trabajo al igual que todos los que se parecen un poco al de mis sueños requiere tener una experiencia mínima de 2 años y generalmente superior a 5. Por lo que intentar aspirar a este puesto nada más salir de la universidad supondría haber estado de becario mientras estudio. Además de la experiencia el requisito más común son los idiomas. Todo puesto exige tener un nivel alto de inglés y recomienda algún otro lenguaje comunitario. Estos son escollos naturales y normales para hacer la criba, pero además está el de la localización. El puesto ideal puede estar en Madrid, en Cataluña o en Andalucía, y por tanto de nosotros dependerá si cambiamos todo por ello.

No hay comentarios:
Publicar un comentario